El
pasado 17 de diciembre de 2014, con el anuncio paralelo de los
presidentes de Cuba y EEUU de la decisión de restablecer relaciones
diplomáticas, se dio un primer paso en el proceso largo y complejo hacia
la normalización de los vínculos entre los dos países. Barack Obama ha
hecho pública su intención de adoptar medidas dirigidas a modificar la
aplicación de algunos aspectos del bloqueo, y de solicitar su
levantamiento al Congreso de los EEUU. No obstante, esta política
genocida sigue intacta.
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla dio a conocer en su intervención del día 16 de septiembre de 2015 que, si bien es cierto que han entrado en vigor algunas enmiendas a las regulaciones de los Departamentos del Tesoro y Comercio, estas resultan absolutamente insuficientes, no solo teniendo en cuenta la magnitud y el alcance de las prohibiciones y sanciones que establece el bloqueo, sino también en comparación con todo lo que pudiera lograrse si el Presidente Obama hiciera uso de las facultades ejecutivas que posee.
Es necesario denunciar que después del 17 de diciembre de 2014 se ha mantenido el recrudecimiento del bloqueo, algo que se evidencia en la imposición de multas millonarias contra bancos y otras entidades a partir de la persecución de las transacciones financieras internacionales cubanas. Cuba todavía está impedida de exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde EE.UU., no puede utilizar el dólar estadounidense en su actividad comercial ni tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países. Tampoco se le permite el acceso a créditos bancarios en EE.UU., de sus filiales en terceros países y de las instituciones financieras internacionales. Estas medidas, junto a otras vigentes, continúan causando graves perjuicios a la economía cubana, limitan el derecho al desarrollo de nuestro país y causan privaciones directas que influyen en la salud y el nivel de vida de la población.
El Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Bruno Rodríguez Parrilla dio a conocer en su intervención del día 16 de septiembre de 2015 que, si bien es cierto que han entrado en vigor algunas enmiendas a las regulaciones de los Departamentos del Tesoro y Comercio, estas resultan absolutamente insuficientes, no solo teniendo en cuenta la magnitud y el alcance de las prohibiciones y sanciones que establece el bloqueo, sino también en comparación con todo lo que pudiera lograrse si el Presidente Obama hiciera uso de las facultades ejecutivas que posee.
Es necesario denunciar que después del 17 de diciembre de 2014 se ha mantenido el recrudecimiento del bloqueo, algo que se evidencia en la imposición de multas millonarias contra bancos y otras entidades a partir de la persecución de las transacciones financieras internacionales cubanas. Cuba todavía está impedida de exportar e importar libremente productos y servicios hacia o desde EE.UU., no puede utilizar el dólar estadounidense en su actividad comercial ni tener cuentas en esa moneda en bancos de terceros países. Tampoco se le permite el acceso a créditos bancarios en EE.UU., de sus filiales en terceros países y de las instituciones financieras internacionales. Estas medidas, junto a otras vigentes, continúan causando graves perjuicios a la economía cubana, limitan el derecho al desarrollo de nuestro país y causan privaciones directas que influyen en la salud y el nivel de vida de la población.

