Este es un adagio verdadero hasta cierto punto. Es incuestionable que los que profesan alguna religión pueden afirmar categóricamente, desde sus convicciones de fe, que a todos por igual “dios los cría”. Al diablo por su parte le corresponde una tarea un poco más peliaguda. Se podría decir que éste, en los casos que voy a referirme a continuación, tiene facultades para “juntarlos”. Obsérvese bien que digo “juntarlos” y no “unirlos”, porque para esto último, en mi modesta opinión, ni Dios ni el diablo (entiéndase como tal al gobierno de los EE.UU. y sus agencias) han podido, no pueden ni podrán.
Para entender mejor de lo que estoy hablando, vamos a utilizar la exuberante terminología que se utiliza por los medios de prensa al servicio del “diablo” ─ digo ─ del Gobierno de los EE.UU., para referirse a los que viven del negocio del “anticastrismo” dentro y fuera de nuestro país. Se les llama indistintamente: “disidentes”, “opositores pacíficos”, “opositores moderados”, “miembros de los partidos tal y más cual vinculados a tal y más cual ONG internacional” (con títulos que generalmente contienen más palabras que la cantidad de miembros con que cuentan, “luchadores por la democracia”, “defensores de los Derechos Humanos”, “opositores de línea dura” (entiéndase por estos a los de línea violenta, terroristas, etc., de los cuales hay bastante en la península de la Florida), “activistas anticastristas”, (un título que da la posibilidad de incluirse fácilmente en la nómina de los que pagan) , “académicos” (me refiero a los de a cuatro por un centavo que pululan en el antes mencionado lugar y que se dedican única y exclusivamente a teorizar, sin bases académicas que se respeten, contra la Revolución cubana y sus dirigentes históricos), “periodistas independientes” (los que pretenden presentarse como independientes del “oficialismo castrista” y se venden al mejor postor, que generalmente es alguna institución vinculada al “diablo” ─ digo ─ al Gobierno de los EE.UU. y sus agencias) y finalmente los “ciberdisidentes” (de primera, segunda y tercera categoría, que integran el nuevo contingentes de infladores de globos que con el apoyo de sus bosses, están siendo utilizados en el manejo de la aparente nueva arma de destrucción masiva de revoluciones y gobiernos del pueblo. No acaban de aprender que un pueblo en lucha se apodera de las armas del enemigo y lo enfrenta con esas mismas armas).