(Foto: Osvaldo Gutiérrez Gómez/Juventud Rebelde)
Por
María Elena Balán Sainz. ¿Cuántas horas, minutos y segundos de nuestras vidas perdemos en gestiones –no por ello menos necesarias- cuando decidimos poner en regla algún documento personal, de la vivienda, del traspaso de una propiedad, de un cambio de matrícula del vehículo a nuestro cuidado? Para iniciar alguna de estas gestiones, primero debemos acondicionar nuestra conciencia a la infinidad de obstáculos a los cuales nos enfrentaremos.
No solo las largas colas y la espera –que desespera- sino también la indolencia y desidia sentadas detrás de un buró. A tono con la necesidad de inscribir el inmueble en el Registro Nacional de Propiedad, muchos cubanos hacen acopio de paciencia para enfrentar losengorrosos trámites que conlleva este proceso, al cual han llamado las autoridades correspondientes.
Primero deberán averiguar qué día atienden a los del Consejo Popular donde residen para ir entonces a la Dirección municipal de la Vivienda, de donde les remiten a Planificación Física, con el fin de certificar que no hay violaciones urbanísticas, para luego recibir la visita del arquitecto de la comunidad y visto y vuelto a ver todo esto, podrán concurrir a la notaría correspondiente a recibir la escritura de titularidad. Por supuesto esto será si los nombres y apellidos están como reza en la inscripción de nacimiento, porque si no es así habrá que hacersubsanación de errores.