domingo, 10 de junio de 2012

Radio Martí y las mentiras sobre el SIDA en Cuba

Los grupos contrarrevolucionarios han recurrido sistemáticamente a Radio Martí, a la blogósfera C/R en el exterior, y al sitio Háblalo sin miedo, para expresar sus mensajes contrarrevolucionarios y difundir un visión distorsionada de la realidad cubana. Dentro de este ataque, se ha fabricado la falacia de que, en las prisiones cubanas, varios presos  que padecen el virus VIH-SIDA son totalmente desprotegidos por las autoridades. El propósito es evidente: desligitimizar las conquistas alcanzadas por la Revolución en el tema de la salud pública, así como ofrecer una falsa crisis de valores ético-morales, de pérdida de apoyo y descontento social. Constantemente sobredimensionan la existencia de epidemias en el país, mediante la fabricación de falacias y la manipulación de aislados casos sociales. En esencia, la contrarrevolución y Radio Martí juegan con la sensibilidad humana.

Para desempeñar ese papel han encontrado al detractor Ignacio Estrada Cepero, supuesto activista cubano defensor de los enfermos del SIDA, quien concedió una entrevista sobre el tema al plumífero Amado Gil, miembro del staff de  Radio Martí, donde repite, al pie de la letra, el contenido de una carta que quiso enviar, ávido de protagonismo, a Benedicto XVI, el 26 de enero de 2012. En la mísiva, el autotitulado Director Ejecutivo de la inexistente "Liga Cubana Contra el SIDA" y vecino de  avenida 53 Nro. 5206, entre 52 y 56, Municipio Playa, lanzó  una amoral difamación sobre la situación de los enfermos del SIDA en Cuba, particularmente dentro de las prisiones. En esencia, dice el mentiroso de oficio:"La Liga Cubana Contra el SIDA organización que aboga por el respeto pleno a los derechos humanos aplicados al VIH/SIDA pide a usted su reconsideración en viajar a nuestra nación, un país que mantiene confinados a mas de 500 reos portadores del VIH/SIDA en seis establecimientos penitenciarios. Reos que a pesar de convivir con esta enfermedad reciben duras condenas por delitos menores y que en el cumplimiento de sus condenas no se las garantiza una asistencia Médica adecuada, sumándosele a esta, la carencia de medicamentos y alimentos." (...) "El doble confinamiento en ocasiones en celdas de castigos y los tratos crueles inhumanos y degradantes, entre estos constantes golpizas hasta verlos caer al piso."


Realidades diferentes:

1) Cuba dedica múltiples esfuerzos al tratamiento y prevención del VIH-SIDA, al extremo que se constituyó una comisión gubernamental denominada Grupo Operativo para el Enfrentamiento y Lucha contra el SIDA (GOPELS), intengrada por varios ministerios y organizaciones no gubernamentales, cuya misión es la planificación, monitoreo y evaluación de este fenómeno a nivel nacional. Presidida por el Ministro de Salud Pública, la integran, entre otros, el Consejo de Estado, el Consejo de Ministros, el MINSAP, MININT, MINJUS, MINTUR, Fiscalïa General de la República, MINCIN, Ministerio del Medio Ambiente, Ciencia y Tecnología, ICRT, MICONS, MINFAR, Dirección General de la PNR, INDER, MINCIN, Tribunal Supremo Popular, Laboratorio de Referencia Nacional, CENESEX, Centro Nacional de Prevención de las Enfermedades de Transmisión Sexual y el VIH/SIDA, Instituto de Medicina Pedro Kouri,FEU, FEEM, UJC, CDR, FMC, ANAP, etc. Por supuesto, este vasto esfuerzo del GOPELS y la colaboración ciudadana han permitido que el SIDA se encuentre bajo control y que la tasa de prevalencia sea del  0,18%  por ciento entre personas de 15 a 49 años de edad, una de las más bajas en el mundo. La cacareada Liga Cubana contra el SIDA, invento fantasioso y provocador de Ignacio Estrada Cepero, nada ha hecho por los enfermos del SIDA, Solo se ha prestado al juego mediático anticubano, solo eso.

2) Según ECURED, en  Cuba la principal vía de transmisión es a través de relaciones sexuales desprotegidas. Se ha fortalecido el trabajo del grupo operativo para el enfrentamiento y la lucha contra el SIDA, en el que participan todos los organismos y sectores del país y en estos momentos está en fase de implementación una estrategia educativa dirigida al grupo de mayor vulnerabilidad (HSH). Todos los pacientes reciben gratuitamente tratamiento con los antiretrovirales,  de producción nacional, lo que ha permitido disminuir la mortalidad. El mercadeo de condones es mucho mayor y aumentó la proporción de personas que refieren haberlo usado en la última relación sexual ocasional.
 
3) El criminal bloqueo implantado por Estados Unidos contra Cuba ha afectado directamente no solo a los pacientes de SIDA, al privársele a nuestro país de los dineros del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la tuberculosis y la malaria, contemplados en  tres proyectos de cooperación con Cuba. Se puede citar como ejemplo que, a inicios del 2011, EE UU incautó impunemente 4 207 000 provenientes de dicho Fondo y destinados a los enfermos de nuestro país.

4) El comportamiento por sexo define la epidemia cubana como mayoritaria del sexo masculino, 80% de todos los infectados son hombres y el otro 20% corresponden al sexo femenino. La proporción de hombre que tienen sexo con otros hombres (HSH) constituye el grupo mas vulnerable. En todos los casos, incluidas las prisiones, se recibe la atención ambulatoria o los enfermos tienen acceso a los medicamentos antiretrovirales.
5) La Revolución Cubana, basada en los principios humanistas de José Martí, ha velado sobremanera por el cumplimiento del respeto a la dignidad de los portadores del VHI-SIDA. No existe una marcada discriminación de los mismos y la mayoría de ellos se integran a la sociedad, siendo atendidos puntualmente y de manera regular.  Aún cuando quedan lastres en este sentido, las autoridades velan por evitar la marginación y exclusión de los mismos.

Para ello, el Progama cubano de control del VIH-SIDA, puesto en funcionamiento en 1986, ha tomado medidas preventivas que incluyen el estudio serológico de grandes grupos de poblaciones;  estudio epidemiológico de los seropositivos para la detección rápida de otros infectados; ingreso al sistema sanatorial de un por ciento elevado de los casos detectados para su educación, garantizándole las mejores condiciones de tratamiento y así  disminuir en lo más posible la circulación del virus entre la población;  reincorporación al medio social, laboral y familiar de los seropositivos responsables con su salud y con la de los demás y   desarrollo de una estrategia preventiva en educación para la salud. 

Ya en 1994, se estableció el Sistema de Atención Ambulatoria (SAA), con el cual se permitió una inserción paulatina de los enfermos a su medios familiar más cercano. Cuatro años después, en 1998, se implantó el Hospital de Día, un paso más en esta dirección.

El desarrollo de la biotecnología permitió que en Cuba, ya en el año 2000, se iniciara la producción de los medicamentos antirretrovirales, erogando el país altas sumas de dinero que permiten ofrecer al paciente, gratuitamente, los mismos.

Para concluir, reconocemos que no somos una sociedad perfecta y que pueden aún existir focos aislados de discriminación, pero el Estado cubano batalla por hacerlos desaparecer. Se han logrado pasos en esa dirección y se seguirá avanzando. Lo cierto es que una cosa es la exclusión promovida por algunos prejuiciosos y otra es la maniobra difamatoria, bien elaborada y dañina, a la que se presta Radio Martí al culpar a las instituciones cubanas de exclusión social de los enfermos del VIH-SIDA y, particularmente, en las prisiones.

Percy Francisco Alvarado Godoy

sábado, 9 de junio de 2012

De Yulieski, el todos estrellas y….otros asuntos


Yulieski fue designado como el mejor tercera base de la Serie Nacional número 51. (foto: Sergio Abel Reyes)

“Es el fruto de la preparación que tuve”, expresa a Escambray Yulieski Gourriel el único espirituano incluido en el Todos Estrellas de la recién finalizada Serie Nacional de Béisbol.

Acostumbrado como está a figurar en esas listas durante sus 11 campañas, a Yulieski Gourriel Castillo no lo toma por sorpresa la designación en el Todos Estrellas como el mejor tercera base de la Serie Nacional número 51.

De hecho, resultó el único pelotero espirituano que pudo integrar ese selecto grupo, sobre todo por el desempeño ofensivo en la fase regular.

Aunque ya está en marcha una nueva etapa beisbolera, en tierra del Yayabo algunos miran de soslayo el suceso y siguen con la mente anclada en la recién concluida campaña y la pobre actuación de los Gallos. La polémica se revolvió con la coronación de los Tigres avileños, un elenco que padecía de los mismos males del nuestro. Aún con la chamarreta de capitán, Yulieski acepta el reto y responde por todos.

En medio de todo esto, ¿cómo te llega esa designación?
Tengo que decirte que me siento contento por esa designación al igual que el resto de los que están ahí; hay muchos jugadores de tercera base con buenos rendimientos en la serie, estar en el Todos Estrellas es fruto de la preparación que tuve en el equipo nacional y en el de Sancti Spíritus.

¿No crees que el saldo final de los Gallos le quite un poco el brillo?
No lo creo; aunque muchos no lo consideren así, siempre jugamos para ganar, solo que las cosas no nos han salido bien.

Te volvió a caer encima el play off, ¿qué pasa?
Nada, siempre me preparo igual. A veces las cosas no salen como uno espera, siempre salgo a dar una buena actuación para ayudar a mi equipo, mi espíritu es seguir adelante, no echar para atrás y darlo todo por mi elenco.

¿Te presionas al igual que el equipo?
No creo que sea presión, la base del equipo ya ha estado en varios play off, si hay presión cada quien sabe controlarla, son torneos cortos, hay que jugar muy bien el béisbol en todos los aspectos y lograr que se conjuguen todos los factores, y hasta tener un poquito de suerte.

Algunos piensan que se han quedado tan tranquilos como si la derrota no les perteneciera y los atletas no dan la cara.
Pienso que nos pertenece tanto la victoria como la derrota, perdimos como perdimos otros años, como perdieron otros equipos; siempre he dado la cara, no tengo por qué no hacerlo, he aceptado todas las críticas.

¿Se acostumbraron a perder?
No, solo que este año tampoco se pudo. Ahora nos queda seguir preparándonos y aprender de los errores. En la siguiente campaña saldré de nuevo a tratar de lograr nuestro objetivo que es ganar el campeonato.

¿Diez años no han sido suficientes para aprender de esos errores?
Nunca es suficiente. Ciego no había ganado, esta vez lo logró, pienso que un año nos tiene que tocar a nosotros

¿Cuántos? ¿Diez más?
Nunca se sabe, cada equipo ha tenido su año, nunca hay que perder las esperanzas.

¿Te han llegado las opiniones del pueblo sobre el equipo y sobre ti?
Claro, el pueblo siempre habla, cuando perdemos nos convertimos en el peor enemigo. Ahora, yo solo me enfrasco en mi trabajo y en lo que me toca.

Muchos hablan de la necesidad de un retiro masivo.
El que sigue el béisbol sabe que el equipo de Sancti Spíritus desde el 2002 hacia acá ha sido ganador, siempre ha clasificado, antes no era así. Esta ha sido una de las mejores épocas que ha tenido el béisbol espirituano, sino ha salido la victoria, es otra cosa.

Algunos piensan que no halas lo suficiente como capitán.
Trato de hacer mi trabajo lo mejor posible, existen conversaciones entre nosotros, apoyo al jugador que le haga falta, solo que hago mi función a mi manera, tengo mi personalidad, mi carácter, no soy como otros que son más pimentosos a la hora de jugar; los peloteros son quienes me designan como capitán.

¿Qué perspectivas tienes para los compromisos internacionales?
Lo primero es integrar el equipo, el objetivo principal es el Clásico del 2013. Hace falta seguir preparándonos, hay cosas nuevas, se están organizando muchos topes internacionales, principalmente con los asiáticos, eso es algo importante para poder enfrentar ese pitcheo que se nos hace un poco difícil. De darse todos esos proyectos, llegaremos mejor preparados.

Pero ni siquiera la designación de Yulieski en el Todos Estrellas resulta la noticia de estos días en Sancti Spíritus y Cuba. De ahí que sea imposible evadir un tema que ha revuelto al mundo beisbolero, ¿qué hay de cierto en la mudanza de los Gourriel para La Habana? ¿Cómo está la salud de tu papá?
Sí, nos han llegado todos esos comentarios, pero no hemos evaluado esa posibilidad, por ahora. Mi papá estuvo afectado por una enfermedad lenta y prolongada, pero ha seguido muy bien el tratamiento y está mucho mejor, aunque se sigue haciendo chequeos de rutina y por eso debe trasladarse de vez en cuando a la capital del país. Sabemos que la gente está hablando de si este juega aquí o allá, por ahora la familia está pensando solo en la salud de mi papá que, por suerte, es satisfactoria.

viernes, 8 de junio de 2012

ONG costarricense financiada por USAID para operaciones anticubanas





San José, 8 jun (PL) La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) entregó 400 mil dólares a una Organización No Gubernamental (ONG) de Costa Rica en 2009 para acciones contra Cuba, denuncia hoy el investigador estadounidense Tracey Eaton.

  Es posible, dijo, que el denominado Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) recibiera, incluso, millones de dólares más para tareas de desestabilización y subversión en suelo cubano, orientadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), y realizadas bajo la fachada de los derechos humanos.

En un artículo publicado en el sitio digital Along the Malecon, Eaton destaca el modo peculiar en que el IIDH y la USAID ocultan el destino y el uso que la organización centroamericana dio a los generosos subsidios recibidos cada año de la entidad estadounidense, conocida por su relación con la CIA.

"El premio inicial, del 17 de abril de 2009, muestra claramente a Cuba como el principal lugar de actuación. En la jerga del gobierno federal, es el lugar donde se realiza un trabajo", señala Eaton, quien fue corresponsal en La Habana de un diario de Texas, Estados Unidos.

Admite que en los cinco listados relacionados con el contrato sólo vio una vez la referencia a Cuba, en el sitio web gubernamental www.usaspending.gov, pero le intrigaba ver que la USAID otorgó en 2009 más de 1.5 millones de dólares al IIDH.

Pese a las entregas a su favor, el IIDH no aparece en la página web de la USAID, como uno de sus socios en Cuba y en el sitio www.usaspending.gov no hay detalles del contrato, apenas presentado como ayuda al desarrollo.

"Una mayor claridad aumentaría la transparencia de los programas de USAID en las Américas y disminuiría las sospechas de que la agencia esta haciendo un trabajo semi-clandestino en Cuba", afirma Eaton.

No obstante, la IIDH reconoce en su portal digital recibir el apoyo de la presunta hermana caritativa estadounidense, cuyos orígenes están emparentados con la Guerra Fría.

Otros donantes de la organización costarricense son la Agencia Sueca de Cooperación Internacional para el Desarrollo, la Embajada Real de Dinamarca, la Real Embajada de Noruega, la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional y la Embajada del Reino de los Países Bajos.

El IIDH radica en la capital costarricense, con domicilio ynúmeros telefónicos debidamente publicados.

La guerra de la CIA contra la juventud cubana I

por  Raúl Antonio Capote

Estamos en medio de una guerra de reconquista regida por adversarios que no se detienen ante nada, que usan la mentira desenfadadamente, la calumnia, el engaño.

Un oficial de la CIA que trabajó con el autor en la elaboración del proyecto Génesis, plan cuidadosamente elaborado para realizar una profunda labor de subversión político-ideológica en las Universidades cubanas, decía con frecuencia La guerra contra la dirección histórica de la Revolución la perdimos hace tiempo, por eso debemos concentrar todos los esfuerzos en la acción contra los nietos de la Revolución, si logramos cambiar su manera de pensar, si influimos a nuestro favor en sus gustos, preferencias, en sus ideas sobre el futuro de Cuba, habremos, por fin, comenzado a ganar esta guerra.

Todos saben que la CIA se fundó en 1947. Además de las funciones que cumplen los servicios especiales en todas partes del mundo, la CIA dedicó una cuantiosa cantidad de recursos humanos y materiales en un tipo de guerra, que llenaría los escenarios principales del enfrentamiento entre el socialismo y el capitalismo, entre las ideas progresistas y las más retrogradas.

Frances Stonor Saunders, autora del libro La CIA y la Guerra Fría Cultural, durante la presentación de su libro en la XII Feria Internacional del Libro en La Habana les preguntó a la audiencia.

¿Conocen ustedes cual es el Ministerio de Cultura de los EEUU?

Y respondió ante el silencio de los presentes ¡Ah! Perdón, no existe salvo la CIA, que asumió secretamente este papel.

La CIA asumió esa tarea furtivamente en su afán de derrotar al comunismo en todos los rincones del mundo. El paradigma central de esta guerra fue y sigue siendo una guerra por la mente de los hombres. La Agencia para lograrlo opera bajo el principio de la mentira necesaria y esconde su participación tras diferentes fachadas.

Cuentan con centenares de  revistas intelectuales serias que se presentan como completamente privadas y libres, canales de TV, grupos musicales, compañías cinematográficas, proyectos culturales diversos que no habrían sobrevivido sin el apoyo financiero de la Agencia que además no tiene límite en cuanto al dinero que puede gastar.

Durante los momentos culminantes de la guerra fría, el gobierno de los EEUU invirtió enormes recursos en un programa secreto de propaganda cultural en Europa Occidental. Un rasgo fundamental de este programa era que no se supiese de su existencia. Fue llevado a cabo con gran secreto por la organización de espionaje de los Estados Unidos, la Agencia Central de Inteligencia 1

El Congreso de la Libertad Cultural, organizado por el agente de la CIA, Michael Josselson, entre 1950 y 1967, fue el acto central de esta campaña, sus logros fueron vastos, abrieron oficinas en 35 países, contrataron a centenares de personas, organizaron conferencias, exposiciones de arte, publicaron artículos de opinión en decenas de revistas y hasta llegaron a tener su propio servicio noticioso.

El Congreso repartió cuantiosos premios en metálico, concedió becas, financió las carreras  de muchos artistas e intelectuales, compró muchas conciencias. Elevó artistas mediocres al nivel de grandes artistas, hizo desaparecer en el ostracismo a todo el que se le oponía o no se dejaba comprar, utilizó a intelectuales que, consiente o inconscientemente, se prestaron para la manipulación de ideas.  Algunos intelectuales sabían de donde venía el dinero y lo aceptaban y seguían diciendo lo que de todos modos habrían dicho. Otros se encontraban en una posición de autocensura, porque no querían poner en peligro el financiamiento que recibían. La CIA no tenía límites en cuanto al dinero que le era posible gastar 2

Construyeron un poderoso consorcio para luchar contra el comunismo, esa fue el arma secreta de la CIA, empleada con éxito, tanto dentro de los propios EEUU, en el enfrentamiento a los movimientos por derechos civiles y progresistas, como contra el campo socialista y los movimientos revolucionarios en cualquier parte del mundo. La CIA definió la guerra fría como Batalla por la conquista de las mentes humanas.

En su enfrentamiento al socialismo acumularon un  inmenso arsenal de armas culturales.

La Revolución Socialista de Octubre en Rusia, representó en el siglo pasado, la  victoria  del humanismo en su expresión más alta,  la cultura socialista. Sin haber terminado el siglo XX la derrota del Socialismo Real significó una victoria de la cultura capitalista. Fue en el campo de las ideas en el que vencieron, cuando el socialismo este europeo, desprovisto de su esencia creadora y humanista, fue incapaz de desarrollar una auténtica y creadora cultura que contraponer a la cultura que genera el poder global capitalista.

Para los intereses restauradores del capitalismo en la isla, es ideal el enfoque apocalíptico que extrapola la experiencia fallida del socialismo en Europa del Este, sus defectos y errores, a la experiencia socialista cubana, exponiendo la idea de que estamos en presencia de males incurables, congénitos del sistema. Nada más lejos de la verdad.

La Revolución triunfante en 1959 fue el hecho cultural más  importante en la Historia de Cuba, significó el colofón de cientos de años de lucha, la derrota de la contrarrevolución heredera del autonomismo, el anexionismo y el capitalismo dependiente.

Estamos en medio de una guerra de reconquista regida por adversarios que no se detienen ante nada, que usan la mentira desenfadadamente, la calumnia, el engaño.

Todo ese enorme arsenal, toda la experiencia acumulada por la Agencia en su enfrentamiento a las ideas revolucionarias, al socialismo, hoy se concentran en derrotar al socialismo cubano, a la Revolución. Sus mejores agentes, sus técnicos, sus profesionales más destacados, más un presupuesto ilimitado, son utilizados con este fin. La juventud cubana es hoy su blanco esencial.

Continuará…

1-    Stonor Saunders, Frances. La CIA y la guerra fría cultural, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2003, pag.13
2-    Stonor Saunders, Frances. La CIA y la guerra fría cultural, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2003, pag.9

Tomado del Blog del autor

jueves, 7 de junio de 2012

Lo que nunca habían visto los “disidentes” cubanos


 

El ex-preso y “disidente” cubano Diosiris Santana narraba el pasado 23 de mayo una escena de brutalidad policial hacia varios de sus compatriotas: “los arrastraron en el suelo, les golpearon la cara, el brazo, uno tiene la nariz partida y un pie” (1). 

Cualquiera podría pensar que su acusación se dirigía contra la policía cubana. Pero no. Santana narraba la actuación de la Policía Municipal de Madrid, al arrestar a cuatro expresos cubanos acampados frente el Ministerio de Asuntos Exteriores de España.  

“Estoy preocupado por esta situación; yo nunca había visto esto en España”, decía otro de los “disidentes”, Francisco Bacallao, en referencia a la violencia policial. Un comentario un tanto cínico tratándose, en este caso, de una persona que reside desde hace años en Madrid donde, apenas unos días antes, la Policía Nacional había desalojado, con mucha mayor violencia, a decenas de personas del movimiento 15 M en la cercana Puerta del Sol (2). 

El motivo de la protesta de los cubanos era el fin de la ayuda económica que entregaba el Gobierno de España a los 115 expresos y 647 familiares acogidos en 2010 y 2011 por el anterior Ejecutivo, tras un acuerdo con Gobierno e Iglesia católica de Cuba (3). Recordemos que, a los pocos días de su llegada a Madrid, dichos expresos rompían con el propio gobierno que les acogió, el de Rodríguez Zapatero, y varios de ellos viajaban a Bruselas de la mano del Partido Popular para defender la política de mano dura y sanciones contra su país contenidas en la llamada Posición Común europea (4). Lo curioso es que, ahora, el Gobierno del Partido Popular –en pleno apogeo de recortes presupuestarios- es quien ha decidido no prorrogar su ayuda económica, acabados los 18 meses de cobertura firmados en el acuerdo de acogida. El Partido Popular ha rechazado, incluso, una propuesta del grupo Unión, Progreso y Democracia (UpyD), para destinar 2,5 millones de euros a estas personas (5).

Y es que quienes –curiosamente- abogan por la implantación en Cuba de un sistema de libre mercado capitalista, son ahora devorados por éste.

En abril, se suicidaba en Canarias uno de ellos, Alberto Santiago Du Bouchet (6). Su familia apuntaba que “no pudo aguantar” la incertidumbre tras el anuncio del fin de las ayudas (7). La penuria económica se ha hecho común al colectivo. Bárbara Pura Yurubi Dueñas, familiar de uno de los expresos, advertía desesperada, en una carta, que puede perder la custodia de su hija por no poderla mantener económicamente (8). Y varias personas del grupo muestran ya, sin reparo alguno, su deseo de regresar a  Cuba (9).

Para otras personas, sin embargo, la solución se encuentra… en EEUU. La “dama de blanco” Sabina Martín, exigía así, hace unos meses, su traslado a ese país: “Desde que vinimos a España, nada de lo que se nos prometió se ha cumplido en este gobierno (sic). Queremos ir a los EEUU, que es donde se defienden verdaderamente la democracia y los derechos humanos” (10). Esta persona sigue siendo presentada en medios españoles como “luchadora por los derechos humanos” en Cuba (11). La web de Unión, Progreso y Democracia (UpyD), partido que ha hecho bandera del “anticastrismo” y que ha afiliado a varios de ellos, describe a Sabina Martín como una “luchadora por la libertad” y una “mujer (…) con un gran sentido común” (12). Repasemos algunas de las muestras de su particular “sentido común”.

En junio de 2011 fue expulsada, junto al resto de su familia, del centro de acogida de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) en la ciudad de Málaga, debido a las agresiones físicas entre ellos, las amenazas e insultos a los trabajadores, la introducción de alcohol y armas blancas en el centro y el abandono de los talleres ocupacionales (13). Sabina Martín explicaba a la agencia EFE que detrás de su expulsión de este centro de Málaga estaba –¡cómo no!- el Gobierno cubano (14). Su marido –dando muestra también de un gran “sentido común”- acusaba a CEAR de desalojarles mediante un “despliegue militar” (15).

Durante su acampada de protesta en Madrid, Sabina Martín denunciaba que su vida y la de sus familiares se encuentran en peligro (16). Un medio de Miami hablaba, incluso, de que “agentes encubiertos” amenazan su seguridad (17).

La dama de blanco acusaba, además, al Gobierno cubano por su actual situación, al no informar a su ciudadanía de los problemas económicos en Europa. “En Cuba nadie sabe que en España hay tantísimos parados y las cosas están tan mal”, decía a un medio, añadiendo que de haberlo sabido no habría aceptado venir (18). Es decir, quienes siempre han acusado a los medios cubanos de exagerar los problemas del capitalismo, ahora denuncian que no lo hacen lo suficiente. Otro absurdo que cae por sí solo con solo conectar la Televisión cubana, cuyos espacios informativos sobre la crisis y el desempleo en Europa son casi diarios (19).

Pero, al margen de los casos más esperpénticos, el drama de este colectivo es la repetición de una vieja historia: la de la utilización política de un grupo de personas a quienes, primero, el Gobierno de EEUU financió y organizó como ariete contra el Gobierno cubano (20); a quienes, posteriormente, la derecha europea llevó a instituciones y medios para respaldar su política de sanciones a Cuba; y a quienes, posteriormente, se dejó abandonadas a su suerte. Los nombres de muchas de estas personas, como el de Diosiris Santana, el mismo que denunciaba la violencia de la Policía Municipal de Madrid, aparecen en manifiestos de apoyo a las posiciones más extremas contra su propio país: en favor del mantenimiento de la Posición Común europea (21), de la prohibición de los viajes a Cuba desde EEUU (22), incluso del bloqueo económico a la Isla (23). 

Es una vieja historia que se repite, desde hace más de 50 años, antes en Miami, ahora en Madrid.

 *Coordinador de Cubainformación. 






















Por culpa de un jodido bicho español (un cuento de Daniel Chavarría)



No, hombre, no. Matar por matar es una babosada. Yo no soy d’esos majes sádicos que gozan con el sufrimiento de los demás. Yo me enculé de la profesión cuando vi las películas de Rambo y después la del Chacal. Y ahí sí, compadre, descubrí que ése era mi toque. Y me di una entusiasmada que me puse a matar de choto, nomás por practicar. Y desde que hice mis primeros trabajitos ya no quise otro oficio. [...] No pues, lo del circo y el toquecito en el Two Shows era pa’cogerme a las mamacitas ricas… [...] Va pues, como cualquiera, pa’vivir bien y ganar buena plata. [...] Claro, a mí lo que me gusta es alquilar avionetas y tirarme en paracaídas, y comer bien y dejar propinas, y siempre pensé que cuando ganara mucho pisto me iba a ir a Las Vegas, en primera, claro, y allí me iba a coger unas cuantas cheles de las más caras, como haría el Chacal. [...] Claro, él se ganaba un vergo en cada trabajo. [...] ¿A mí? Una babosada, pues. Sólo treinta mil pesos por cada bomba. [...] Unos tres mil quinientos dólares. [...] Bueno, pero por algo se empieza. [...] A ver, dejáme que me acuerde, le compré una caja de música a mi mamá, unas toallas de lujo a mi cipota, y pasé con ella unos días en un hotel de cinco estrellas. [...] Así mismo fue, cuando volví de mi primer viaje a Cuba. Y aquí también la pasé de a verga con unas cubanas que estaban como Dios manda, en hoteles con piscina y fijáte vos que…. [...] ¿Cómo? [...] Sí, pero ¿vos sabés que es lo que más me llega de mi trabajo? Pues lo arrecho que es, y nada más por la aventura y el peligro, hasta de choto sería capaz de trabajar… [...] ¿Cómo decís? [...] Bueno, pues, al principio, joder por encargo no es tan chiche, depende de dónde sea y de cómo se presente la cosa, porque a veces tenés que trabajar en una calle llena de gente, y te parece que todo el jodido mundo te está mirando, y entonces te agüevás, pero después, cuando agarrás confianza y aprendés a trabajar suave, sin apuro, todo te vale verga. [...] No, hombre, porque cuando te ponés a practicar, vos mismo te buscás un lugar apartado y oscuro, y ahí no hay por qué agüevarse, si hasta divertido resulta, pero cuando la cosa es por encargo… [...] No, fijáte que la primera vez, en Guatemala, después de meterle tres balazos a un maje, salí tan jalao en la moto que casi me hago mierda contra un camión… [...] ¿Miedo de hablar? No, hombre, si total, yo ya no tengo nada que perder. El abogado dice que seguro me van a rebajar la pena a treinta años. Y Fidel no gana nada con fusilarme, porque hoy día la pena de muerte va contra los derechos humanos. Bueno…, vos sabés pues, que en los Estados Unidos todo es democrático. Y yo aquí chévere, con el futuro asegurado, porque cuando este gobierno se caiga y vengan a gobernar los de Miami, me van a soltar. [...] ¿De qué te reís, hijueputa? Yo voy a ser un héroe de la democracia y los derechos humanos, pero pa’qué te platico si vos d’eso no entendés ni mierda. [...] No señor, la democracia chévere es la de los gringos, donde hay de todo, de lo bueno y de lo malo, pa’elegir, y donde todo está revuelto, porque las flores nacen del fango, y las plantas se abonan con mierda. [...] Y eso es lo que a mí me gusta, que haya flores y mierda, y que haya leyes también, sí señor, y que haya trabajo pa’todo el mundo, y que la gente decente encuentre un trabajo bueno, y que los hijueputas como vos, también puedan ganarse la vida trabajando pa’los narcos, o como yo, jodiendo gente por encargo, cada cual según su capacidá, pero haciendo lo que a uno más le llega en la vida ¿m’entendés? [...] Va pues, pero eso ya te lo expliqué, pendejo… [...] No, lo que pasó fue que después de ver Rambo y el Chacal, todos los bichos de El Salvador queríamos ser como ellos. ¿Te acordás de la escena en que el Chacal agarra una sandía del tamaño de la cabeza de un cristiano y la revienta de un tiro? Yo la vi diecisiete veces… [...] ¿Que si me gustó? Y también me llegó al corazón ver lo vergón que vive el Chacal, y cómo se viste, y los pañuelitos que se amarra en el pescuezo, y los buenos modales con que come. ¿Y por qué yo no podía ser un caballero como él? En la democracia todo es posible. Y lo primero que hice, para ver si yo también tenía la sangre fría, fue ponerme a practicar… Claro, a matar gente de choto. Me güevié un taxi en San Salvador y me fui a la Zacamil, cuando ya estaba oscurito… [...] No, pendejo, te dije oscurito. Oscurecido ya, ¿quién putas se va a atrever a andar por la Zacamil? Y allí me paré en una esquina, por donde está el cine, y al primer maje que se me acercó le metí un tiro en la cabeza. [...] No, hombre, yo primero lo llamé para preguntarle una dirección, y al verlo acercarse pensé, pobre hijueputa, si vos supieras…, pero lo que me salió fue decirle moríte cabrón, te llegó tu día, y buuum, y al ver cómo le reventaba la cabeza me sentí igual que el Chacal con la sandilla, todo un profesional, ¿m’entendés? Pero no es porque me guste matar. Yo sólo quería aprender a hacer las cosas bien, y estar seguro de no sentir miedo, ni arrepentimiento, ni nada d’eso que te enseñan los curas. Y ahí fue que supe que sin ser gringo ni inglés, ni chele como el Chacal, yo también podía ser un buen killer. [...] Al otro día, cuando vi la foto del chero, un estudiante de la U que salía de la casa de la novia, tampoco me dio nada. En la prensa, la foto en colores mostraba clarito la sangre y los sesos que habían chispiado un poste y la pared de una casa vecina. [...] Sí, y a los pocos días jodí a un ciclista. Lo paré cuando iba llegando a Santa Tecla, bajo La Ceiba, y también le volé la cabeza con un tiro de cuarenta y cinco. Y cuando me enteré de que tenía catorce años y vivía con su mamá y que era el tercero de cinco hermanos sin tata, me di cuenta que le había hecho un favor. Y a lo mejor también se lo hice al italiano. [...] Sí, al que maté con la bomba del hotel Copacabana… [...] ¿Vos no conocés el cuento del pajarito que se estaba muriendo de frío y le cae encima la plasta de una vaca? [...] Claro, en el calorcito revivió, pero al mediodía se secó la mierda y se puso dura, y el pajarito empezó a menearse para tratar de salir, y al ver que la plasta seca se movía, lo vio un zorro y se lo comió. Y eso te enseña que no todo el que te caga te quiere joder; y que no todo el que te quita mierda de encima te quiere salvar; y que el que tiene mierda encima, no puede andar moviéndose mucho. [...] ¿Vos te reís? Fijáte que eso mismo le pasó al italiano, porque decíme vos, ¿a ver? ¿qué verga estaba haciendo el hijueputa italiano en ese hotel tan lejos de su casa? Si quería turistiar ¿por qué no se quedó en Italia que dicen que es tan bonita y va tanta gente? ¿Pa’qué tenía que moverse tanto? Y como dijera el maistro Posada Carriles, aquel italiano estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Yo no lo mandé al maje a que se pusiera allí. Nothing personal, you understand? [...] Y cómo te decía, pues, al pendejo de la bicicleta seguro que le hice un favor, porque después supe que acababa de robársela, y que andaba como chiflado porque la mamá se había metido a puta, y seguro que a él ya se lo habían cogido los hermanos mayores y él se desquitaba con los más pequeños. ¿Qué vale pues la vida de un pendejo como ése? Por eso te platico que yo no soy sentimental, ni arrastro ninguna pena vieja, ni quiero desquitarme por desgracias de cuando era bicho. Yo no le guardo rencor a nadie; pero tampoco siento por nadie eso que llaman cariño. Y creo que la vida es como en la selva. Los animales más grandes se hartan a los más chicos. Así es como Dios armó este rompecabezas de la vida, y por eso a la vida hay que agarrarla como viene. [...] ¿Después? Bueno, después, cuando ya estaba seguro de que yo podía ser como el Chacal, empecé a joder gente por encargo. [...] Anjá, para los narcos. Y como siempre fui arrecho y serio en mi trabajo, un día me mandó llamar el maistro Posada Carriles… [...] ¿Cómo decís? [...] No, eso es muy largo de contar. [...] Claro, ellos me dieron un entrenamiento talegón. [...] No, yo no cometí ningún error. [...] Pues, fue la puta suerte, vos, porque ese día yo había puesto las dos primeras bombas sin ningún problema, la primera en el hotel Copacabana, donde murió el italiano, y la segunda en el Chateau Miramar, y cuando iba a poner la del hotel Tritón, se me metió un bicho español, de unos trece o catorce años… [...] Va pues, un bicho adivino, hijo de sesenta mil putas… Sí, un cipote español de este tamaño, que andaba turistiando con la familia, y fijáte vos que adivinó lo que yo iba a hacer… [...] No me preguntés cómo. Yo no llevaba escrito en la frente que iba a poner una bomba. [...] Va pues, como te estoy diciendo, no más de catorce años, y estaba sentado por ahí, y en cuanto me vio, se paró y me clavó los ojos, y vos vieras lo feyo que me miraba, como si adivinara lo que yo iba a hacer, y vos no lo creerás, pero era una mirada tan rara como si hubiera visto al diablo, que hasta me puso nervioso, pero qué carajos, como yo estaba seguro de que el cipote no podía saber lo que yo iba a hacer, seguí de largo, y como siempre, me encerré en el baño, armé mi tamalito, le puse el timing para las doce y media y salí a sentarme en el lobby, en el lugar que ya había elegido, pero ahí estaba otra vez el jodido bicho que no me quitaba los ojos de encima, y con él estaba una cipota de unos veinte años que después supe era la hermana mayor, y cuando eran ya las doce y veinte, yo me senté atrás de ellos, en un sofá que estaba arrimado a la pared, pero no del todo, y ahí, entre el espaldar del sofá y la pared, era donde yo iba a dejar la bolsa… [...] Sí, una bolsa de plástico de la Duty Free Shop donde estaba ya la bomba activada para las doce y treintidós, y entonces, pa’no llamar la atención, me pongo a mirar unas fotos que yo mismo había tomado en las calles de La Habana, ¿y vos podés creer que el hijueputa bicho se da la vuelta en el asiento y me sigue ispiando? Y yo controlando la hora, doce y veintitrés, y veinticinco, y el puñetero bicho ahí, en su asiento, con la vista clavada en mí, y yo perro ya, deseando que volara en pedacitos… [...] Pues sería su culpa, por metido, y cuando eran ya las doce y veintisiete, en un momento en que el bicho se vuelve para hablar con la hermana y que me quita la vista de encima un momento, yo dejo caer la bomba en el piso detrás del espaldar y me jalo de prisa pa’la puerta, y ahí mismo agarro un taxi y me largo a La Bodeguita del Medio, donde iba a poner la cuarta bomba, y en eso, buuuuummmm, oigo el estallido de las doce y veintinueve en el Copa, y a las doce y treinta y uno, buuuummm, suena la bomba del Chateau, y a las doce y treinta y dos buuum, la que acababa de poner en el Tritón, y yo me imaginé al hijueputa bicho volando con las patas p’arriba y me hago el pendejo y le pregunto al taxista por las explosiones, y el comemierda me dice que están dinamitando unas rocas por ahí cerca, para construir un nuevo hotel, y al llegar a un semáforo, veo a un policía con un guoquitoqui que le hace señas al taxista de que se pare a la orilla de la calle, y el hijueputa se agacha para ver qué hay adentro… [...] Sí, pues, como en las películas, y me mira con cara seria, y yo cagado, porque imagináte vos, conmigo llevaba también la bomba que iba a poner en La Bodeguita del Medio esa tarde, y si al policía le daba por registrarme… [...] Ah, sí, lo que pasó con el bicho, según me contaron después, fue que cuando vio que yo me iba, empezó a jalar de la manga a la hermana y a decirle que yo había puesto una bomba, y a formar el alboroto y a gritar que se apartaran de allí, y de pronto buuummm, el bombazo, y en cuanto llegó la Seguridad interrogaron al muchacho y parece que hizo un retrato hablado mío que resultó como una fotografía, sí, en colores y todo me sacó el jodido bicho, y esa misma tarde me detuvieron, y trajeron unos hijueputas perros, que desde que me olieron empezaron a ladrar, que parecía que me iban a hartar… [...] Sí, como si estuvieran bravísimos conmigo… [...] Pero si el bicho ese no hubiera sido tan adivino y tan metido, nunca me encuentran. [...] No no, esa misma tarde, sin ninguna dificultad puse mi última bomba en la Bodeguita, y cuando salí respiré aliviado. Ya había cumplido mi misión, y al otro día por la mañana iba a abandonar el país. Ya tenía mi boleto de regreso, con su okey y todo, en Mexicana de Aviación. Pero al llegar al hotel, la policía me estaba esperando. La verdad es que yo hice todo lo que me dijo mi instructor y no cometí ningún error. Ninguno. Fue por culpa de la puta mala suerte y del jodido bicho español.

La Habana, agosto de 2002

El 12 de julio de 1997 un mercenario salvadoreño, contratado por el terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles, al servicio de la Fundación Nacional Cubano Americana, colocó cuatro artefactos explosivos en igual número de instalaciones turísticas en la ciudad de La Habana, antes de ser capturado.

miércoles, 6 de junio de 2012

Nuestro MININT y la Revolución Cubana


Hoy, 6 de junio de 2012, se cumplen  51 años del nacimiento de nuestro Ministerio del Interior. Digo "nuestro", porque el MININT nos pertenece a todos, es parte del pueblo y a éste responde sin vacilación. Generación tras generación ha estado formado por los más aguerridos, valientes, desinteresados y honestos hijos de las familias cubanas.

No vale la pena honrarle con fanfarrias, ni actos elecuentes, ni palabras rebuscadas. El premio mayor para sus combatientes, mis hermanos de trinchera durante décadas hermosas de bello sacrificio, es saber que Fidel Y Raúl están presentes, dirigiéndonos, orientándonos. Ya Fidel lo expresó el 6 de junio de 1971, cuando celebraba el 10mo. Aniversario de la Institución: "Y creemos realmente que el papel del funcionario del Ministerio del Interior, del combatiente del Ministerio del Interior, es uno de los papeles más honrosos y más dignos que pueda tener un revolucionario en este proceso; uno de los trabajos llenos de estímulos, uno de los trabajos llenos de honra, llenos de confianza."
Estamos hechos de entrega, sacrificio, convicciones sólidas y lealtad permanente a la dirección de nuestro Partido, a Fidel y a Raúl. Por mucho que el enemigo ha querido apartarnos del pueblo y su Revolución, no lo ha logrado, ni lo logrará nunca.

En cada frente de combate, el MININT cumple sus funciones con entrega total, ya sea en Policía Nacional Revolucionaria, PNR, incluyendo a su  Dirección Nacional de Tránsito y la brigada Especial; en las.Tropas Guardafronteras (TGF), en el Cuerpo de Bomberos de Cuba, en la Dirección de Seguridad Personal, en la Dirección de Investigación Criminal y Operaciones, en la Dirección de Establecimientos Penitenciarios, en la Dirección de Atención a Menores, Carnet de Identididad, Dirección de Inmigración y Extranjería, en la Dirección General de Contrainteligencia, en la Dirección General de Inteligencia, en la Dirección de Protección, en la Dirección de Antiterrorismo y muchas otras.
Es tal el respeto merecido por nuestro pueblo hacia el MININT que más de 500 000   pioneros de las enseñanzas primaria y secundaria participaron con sus trabajos en el Concurso "El MININT y yo". 
Es por ello que no hay mejor homenaje a los combatientes del MININT que el ofrecido por el propio Fidel. En sus palabras se caracterizan estos combatientes, públicos y anónimos, que han entregado sus vidas, su juventud, incluso, a la defensa de la Patria:



"Esta ha sido una lucha larga, y de muchos años; lucha para defender la Revolución, lucha para garantizar la seguridad y los intereses del Estado cubano, en la cual los combatientes del Ministerio del Interior han tenido su papel más destacado y heroico." 



"Pero las funciones del Ministerio del Interior no se concretaron solo a la tarea de defender a la Revolución frente a sus enemigos, ni fue solo heroico en ese terreno el papel del Ministerio del Interior, sino que sus funciones fueron mucho más amplias, y desarrollaron tareas de extraordinario interés para nuestra sociedad revolucionaria en muchos otros campos." 
"En la defensa del orden interior, el ministerio ha realizado un trabajo también extraordinario. Por ejemplo, la lucha contra el delito, la lucha contra la delincuencia. En la medida en que cada vez existan menos actividades contrarrevolucionarias, la lucha contra el delito común adquiere una importancia cada vez mayor. Y si al principio de la Revolución estas actividades se diferenciaban —el delito común y la actividad contrarrevolucionaria—, la tendencia en la actualidad es que estas actividades se confundan cada vez más, hasta el extremo en que llega un momento en que apenas es posible distinguir entre el delincuente contrarrevolucionario y el delincuente común, porque muchos de los individuos que en alguna ocasión realizan alguna actividad contrarrevolucionaria han realizado antes fechorías de carácter común."
"Cada vez más esta lucha contra el delito común tendrá una gran importancia en nuestro país. La delincuencia común, cuyas causas se originaban fundamentalmente en la sociedad capitalista, ha disminuido extraordinariamente en nuestra sociedad; pero, desde luego, no ha sido erradicada. Y será una lucha my larga, durante mucho tiempo, de toda la sociedad la cuestión de la erradicación del delito común." 
"Nuestra sociedad tiene que luchar todavía contra los residuos del pasado, como son los delitos contra la propiedad. A pesar de que no existen en el régimen socialista las condiciones que incentivan el delito contra la propiedad, aún existen delitos contra la propiedad en nuestro país. Y ello constituirá una de las tareas fundamentales de nuestro Ministerio del Interior en los años futuros."
"Se crea una mayor organización, se crea un mayor control, se crean los mecanismos eficaces para descubrir cualquier violación contra la propiedad social o la propiedad personal, y ello nos ayudará a abordar de la manera más correcta y más eficiente estos problemas."
"Pero el Ministerio del Interior no solo se consagra a la noble tarea de proteger la vida y los intereses de la sociedad en su conjunto y de las personas en particular; el Ministerio del Interior consagra una importante cantidad de energía, no solo a prevenir el delito y sancionar el delito, sino incluso a las tareas de la reeducación de los delincuentes. Y tanto en la reeducación de delincuentes contrarrevolucionarios como delincuentes comunes, nuestra Revolución ha tenido en realidad grandes éxitos; éxitos que no han estado exentos de errores y de fallas, pero éxitos incuestionables. Son numerosos los elementos contrarrevolucionarios y los elementos responsables de delitos comunes que han sido realmente reeducados por nuestro Ministerio del Interior."
"Muy pocos países en el mundo cuentan con planes semejantes a los nuestros, planes más humanos y planes más fructíferos que los nuestros. Estos planes han abarcado a todo tipo de delincuentes, fundamentalmente mediante el trabajo. Es decir, que el gran maestro de la reeducación, igual que el de la educación, es el trabajo."
"Y mediante estos planes de reeducación el Ministerio del Interior ha hecho también un importante aporte al desarrollo del país. Mediante estos planes de reeducación se organizaron actividades productivas en las prisiones, con aquellos que por su peligrosidad no debían estar en lo que ellos llaman el "ciclo abierto"; y mediante estos planes, con aquellos de menor peligrosidad, han contribuido al desarrollo social y al desarrollo agropecuario del país."
"Decenas de escuelas, ciento de obras agropecuarias y otras muchas construcciones y producciones han sido desarrolladas mediante estos planes por el Ministerio del Interior, con la especial circunstancia de que en nuestro país los presos que realizan estas actividades productivas reciben la correspondiente remuneración y participan, incluso, en actividades emulativas. El ministerio ha aportado al desarrollo económico del país, mediante estos planes de reeducación, cientos de millones de pesos, a nuestra economía."
"En otros aspectos, por ejemplo, la prevención y la disminución de los accidentes del tránsito, el ministerio ha realizado también una extraordinaria tarea. La importancia de esta función podemos medirla y podemos verla con toda claridad, si analizamos que, por ejemplo, solo en el año 1975 ocurrieron 901 muertes por accidentes de tránsito y casi 15 000 personas resultaron lesionadas. No hablamos ya de los costos económicos, que son grandiosos; pero el hecho de que 901 personas hubiesen muerto y casi 15 000 resultaran lesionadas, demuestra el extraordinario valor que tienen las tareas del ministerio en la lucha contra los accidentes de transito. Y a pesar de que estas cifras parecen altas, estamos absolutamente convencidos de que nuestro país es uno de los más bajos del mundo en cuanto a muertes y personas lesionadas por accidentes de tránsito. ¿Pero quién puede discutir la importancia de esa función, que preserva vidas de mujeres, de niños, de obreros, de ciudadanos en general?"
Y nuestra lucha contra los accidentes del tránsito, tanto en el orden preventivo como en el castigo correspondiente, se hace cada vez más rigurosa y cada vez más eficiente. Es que hay un tipo de criminal en nuestra sociedad al que no juzgamos como al otro criminal que llega con un puñal o un arma a asesinar a alguien. Hay asesinos por las calles, que ni siquiera ellos mismos saben que son asesinos. Son esos a los que se les dice que no corran a 120 kilómetros, y corren a 120 kilómetros; son esos que no respetan las señales, son esos que no respetan las luces del tránsito, son esos que no respetan las regulaciones. Ellos no quieren matar a nadie, desde luego, pero son una especie de asesinos inconscientes que no se sabe a qué hora del día o de la noche, por irresponsabilidad asesinan a alguien. Técnicamente no se llama asesinato, pero, de hecho, moralmente es un asesinato."
"Y esa lucha de nuestro ministerio para prevenir y disminuir los accidentes del tránsito es una función de extraordinario valor en nuestra sociedad."
"Igualmente lucha el ministerio del Interior por la prevención y el combate de los incendios. Esa es otra actividad que quizás no se resalte tanto como otras actividades del ministerio, pero tiene una importancia extraordinaria. Hay que haber estado en un incendio, en uno de esos llamados siniestros. Hay que ver a los compañeros que tienen la responsabilidad de combatir los incendios. Nosotros, personalmente, hemos tenido ocasión de verlos en algunos casos, como cuando una gran cantidad de bidones de combustible de la refinería más importante que tiene el país estalló en un gran incendio. Hay que ver en qué consiste el trabajo de los que luchan contra el incendio, los riesgos que ello implica; los casos de accidentes, de vidas que se pierden heroicamente, por parte tanto de los combatientes permanentes de esa función, como de los trabajadores que colaboran con esas actividades."
"Ellos preservan los recursos del país, ellos impiden que el país pierda decenas y decenas de millones de pesos en riquezas."
"Y no solo libran una lucha en el combate contra los incendios, sino en la prevención de los incendios. Cuando se analizan la mayor parte de los incendios, casi el ciento por ciento no obedece a un hombre malintencionado, a un sabotaje, a un crimen deliberado; obedece a un descuido, obedece a una gran irresponsabilidad, obedece tanto a la irresponsabilidad de trabajadores que no cumplen con las regulaciones pertinentes, como a irresponsabilidad de organismos del Estado que no se preocupan adecuadamente por esas cuestiones. La inmensa mayoría, casi el ciento por ciento de ese tipo de accidentes, obedecen a descuidos y cuestan al país pérdidas de vidas humanas y cuestan al país grandes pérdidas económicas."
"Al referirnos a estas actividades del Ministerio del Interior, y aunque más bien relacionados con la defensa de la Revolución, no debemos olvidar a los guardafronteras; a esos abnegados combatientes que, en los más apartados rincones del país y venciendo toda clase de incomodidades y dificultades, vigilan nuestras fronteras y protegen nuestras costas. Para ellos no hay frío ni calor, ni sequía ni humedad, ni mosquitos o cualquier otra clase de insectos. Alrededor de toda nuestra isla, que tiene miles de kilómetros de costas, ellos protegen a nuestro país frente a las potenciales incursiones de nuestros enemigos."
 (Fidel, 6 de junio de 1976)


Es por ello que esta crónica obligada desde lo más hondo de mi corazón de revolucionario, me retrotrae al recuerdo de mis jefes y oficiales, de los colaboradores secretos como yo, representados dignamente por nuestros Cinco Héroes, quienes jamás traicionaremos -¡sépanlo nuestros enemigos!-, ni nuestros ideales, ni nuestros principios, ni mucho menos; la confianza de Fidel y de Raúl.


Percy Francisco Alvarado Godoy (Fraile)

Once de septiembre (un cuento de Alberto Guerra)


Asesinato en plena calle.

Esta historia pudiera comenzar en La Habana, con un carro fúnebre, bajo un día lluvioso y un mar de pueblo en silencio. Minutos antes, cuatro miembros del servicio diplomático bajaron el féretro por las escaleras de la funeraria de Calzada y K, lo colocaron en el carro con sumo cuidado, acomodaron las coronas de flores y todos comenzaron su camino al cementerio. Avanzaron mientras la lluvia golpeaba sus rostros compungidos. Pudieron observarse sombrillas, grupos de pioneros, charcos, cabezas al descubierto, llanto de algunos allegados, policías deteniendo el tráfico, lágrimas confundidas con las gotas de aguacero. Desde los autos, desde las paradas de las guaguas y desde las propias guaguas, la gente comentó sobre la silenciosa marcha. Todos conocían la noticia: los choferes, los empleados, los escritores, los contadores, las amas de casa, los cantantes, los maestros, los adúlteros, las secretarias de oficina, los delincuentes, los jubilados, las viudas, los obreros, los estudiantes, los dirigentes. Absolutamente todos conocieron la noticia. Radio Reloj la había transmitido, también el Noticiero Nacional, Granma y Juventud Rebelde; los viejos que vendieron en las calles los periódicos gritaron la noticia:

Ha muerto Félix García. Así, con sólo cuatro palabras, corrió de boca en boca la noticia. Ha muerto Félix García. En realidad, pocos conocían quién era Félix García, pero todos compraron los periódicos, leyeron, comentaron, se prestaron la noticia, y luego avanzaron silenciosos tras el carro fúnebre. Sabían que no era un hombre famoso como para recordarlo, no había roto ningún récord del mundo en los deportes, no era cantautor con melena y guitarra, ni político que ofreciera frecuentes entrevistas a la prensa. Acababan de enterarse de su existencia debido a su muerte. Una muerte difícil de creer. Una muerte molesta. Una muerte inusual. Félix García, con ese nombre tan común, unido a un apellido tan común, pudieron ser ellos mismos, cualquiera de ellos, exactamente cualquiera; por eso se sumaron a la marcha a medida que avanzaba el carro fúnebre, lloraron bajo la lluvia, caminaron en silencio y colocaron para siempre el nombre del desconocido hasta ayer, en el sitio donde la memoria colectiva jamás podrá olvidarlo.

Una hora más tarde, aún bajo la lluvia, en la despedida del duelo el vicepresidente del país, conmovido, advirtió a sus compañeros, al pueblo y a la opinión pública internacional que la muerte del compañero Félix García no quedaría impune, que él seguiría unido al pueblo que lo vio nacer, que quienes cometieron la afrenta, más temprano que tarde pagarán, y el 11 de septiembre, fecha del vandálico crimen, sería en lo adelante el día en que conmemoraríamos a nuestros diplomáticos caídos en el servicio exterior.

Un comienzo como éste, sin embargo sembraría en los lectores una pátina lúgubre, de lluvia y de llanto, de sepultura y de féretro, que, según he podido advertir, aleja a mi personaje de su estampa real, pues, para sus compañeros, Félix García era un hombre en fiesta permanente, con el pensamiento bien puesto en las múltiples variantes de la vida.

Prefiero, entonces, desear que suene el despertador, un simple reloj despertador sobre una simple mesa de noche y que su mano, la de Félix salga de entre las sábanas para callarlo como siempre y ganar unos minutos más de sueño. Un comienzo así, menos dramático, más natural, más humano permitiría que luego ustedes y yo, lo pudiéramos ver sentado en la cama, dispuesto a encender la lámpara, estirar los brazos, bostezar tan amplio como pueda en la soledad del cuarto y mirar al suelo. No ve las chancletas, sólo están sus mocasines con las medias dentro; más allá, sobre la silla, el pantalón junto al suéter, la camisa y el abrigo. Desastres del hombre soltero, se dice, si fuera director de cine ése sería el título de mi primera película. Soy un desastre. Con la cabeza hacia abajo trata de encontrar las malditas chancletas, tantea muerto de sueño y da con una, se levanta, vuelve a estirarse, tampoco hay que exagerar, continúa diciendo, todavía nadie se queja de mis pequeños descuidos. Enciende el radio. Camina despacio por la habitación. La voz de una locutora, en un inglés muy rápido indica que Nueva York es la mejor ciudad del mundo libre, un mundo libre donde no aparece mi otra chancleta, piensa él, mientras ella anuncia Saturday Night Fever, la canción del filme que todos quisieran ver, cantada y bailada por un jovencito de éxito nombrado Travolta, y en el lado opuesto de la cama, por fin, aparece la extraviada chancleta. Avanza, soñoliento, hacia el baño. Hoy tengo el día cargado, se dice, debo ir al aeropuerto, recoger los paquetes, pasar por el correo, llegar a Casa de América, y despachar con el canciller. Voy a Casa de América primero y después al aeropuerto. No. Bueno. Ya veré qué hago. Lo que no puedo obviar es el despacho con el canciller. Ah, también debo pasar por la tintorería. Ya no tengo ropa limpia. Un día difícil. Intenta orinar, nada como orinar cálido en la mañana cuando se vive por un tiempo en Nueva York, y cuando se ha observado, desde la ventana, la frialdad de las calles repletas de autos y de gente apurada, piensa, pero termina sentado en la taza, hinca los codos sobre las rodillas, pone la cabeza sobre sus manos, mira en derredor por un largo rato, estira el brazo y alcanza una Bohemia. Observa en la carátula la foto de Alberto Juantorena, sudoroso, muy delgado, llegando a la meta con su espendrun revuelto, mientras el excremento cae despacio, permitiéndole a su cuerpo el placer incomparable de todas las mañanas. Así son nuestros campeones, lee y luego se dice, también debo repartir las últimas Bohemias que llegaron. Un día difícil, no hay duda de que tendré que andar rápido. Vuelve a mirar la Bohemia con Juantorena en la portada y se imagina en ese estadio aplaudiendo al campeón de las pistas. Aplaude y mira al resto de sus compañeros eufóricos. El estadio es todo algarabía. Juantorena se tumba cansado y las cámaras no dejan de seguirlo. Es el poder de la imaginación. Nada es más potente en cualquier hombre que la imaginación. Sin embargo, en la mismísima Nueva York, no muy lejos de allí, sin que pueda imaginarlo, otro hombre, con los pantalones bajos y rostro de pocos amigos está de la misma manera en un baño, pero con una diferencia: sufre un dolor terrible de estómago. Carajo, piensa el hombre, siempre me pasa lo mismo. Deben ser los nervios. Cada vez que hay jelengue me aflojo. Concluye sudoroso, lava sus manos, echa agua en su nuca, se coloca lentamente los espejuelos, llena un vaso, mira al espejo y descubre los ojos muy pequeños de un tipo tras sus espejuelos de aumento, un tipo que engulle agua de un vaso como paliativo ante el futuro inmediato que ha llamado jelengue. Seca sus manos, pero se deja la cara empapada. Sale del baño justo cuando no muy lejos de allí, sin que tampoco lo pueda imaginar, Félix hace lo mismo.

Ya en el cuarto, cerca del par de mocasines, el diplomático cubano coloca sus manos en la cintura y comienza la primera gran misión de ese día: sus ejercicios. Uno, dos, tres, primero los giros del cuello a la derecha, a la izquierda, a la derecha, a la izquierda, uno, dos, tres, luego los hombros, uno dos tres, los brazos, uno dos tres, los antebrazos, uno dos tres, cuclillas, cien cuclillas, a las piernas hay que darles muchas cuclillas, uno, dos, uno, dos, en las piernas los músculos no desarrollan como en las demás partes, uno, dos, uno, dos, aunque uno haga miles, uno, dos, uno, dos, aquí la burumba es compleja, uno, dos, uno, dos, por suerte los hombres usamos pantalones, uno, dos, uno, dos, por suerte las canillas no se ven, uno, dos.

El otro, por el contrario, ofrece la impresión de ser poco amante de los ejercicios, sólo lleva sus manos al estómago cuando los demás lo advierten y se sienta cerca de un gordo que tamborilea sobre sus piernas mientras habla a seis personas como si hilvanara un discurso ante un público inmenso. El gordo mira fijo al de los espejuelos, sonríe con cierta sorna, cambia el tono de voz: Cada vez que hay fiesta, usted corre pa’l baño, compadre. Los demás ríen. El de los espejuelos, como si tuviera calculada la ofensa, de inmediato riposta: Deje eso, usted sabe bien que en este cuerpo no hay miedo, parece que me cayeron mal los camarones de anoche. Entonces el gordo ordena silencio, entusiasta, recupera el tono anterior, se pone de pie y comienza a dar paseos por el cuarto. Muy categórico dice, así me gusta, compadre, así me gusta, los mira a todos, suspira y asegura que en gentes como ellos no puede comer el miedo, que hoy sería un día grande para la causa, que el mundo entero iba a recordar por siempre el 25 de marzo, que entre profesionales que luchaban por la libertad no podía haber tibieza, que suponía que ya hubieran quemado las fotos y los demás papeles, porque en una operación de tanta envergadura lo primero era quemar las pruebas que estuvieran en contra del grupo, que ese asunto quedó claro anoche, que se habían pasado seis meses organizando aquel plan, seis meses poniendo gente a vigilar al tipo, seis meses durante veinticuatro horas tomándole fotos cuando entraba, fotos cuando salía, hora de entrada, hora de salida, y ahora, en el último momento no podían fallar las cosas, que antes de salir iba a hacer un recuento del plan para que todo quedara bien claro…

Veintiséis, veintisiete, veintiocho. Félix intenta hacer las planchas de rigor, veintinueve, treinta, las que lo mantienen totalmente en forma, treinta y tres, treinta y cuatro, las que le permiten tener un pecho exacto, cuarenta y dos, cuarenta y tres, propicio para el traje, sesenta, sesenta y uno, mientras la locutora, sesenta y nueve, en un inglés mucho más rápido, ochenta y dos, ochenta y tres, insiste en demostrar que Nueva York es la mejor ciudad del mundo libre, noventa, noventa y uno, la ciudad que les desea a sus habitantes una mañana tan feliz como ninguna, noventa y tres, noventa y cuatro, aunque el invierno impida andar en mangas de camisa y en vestidos ligeros por sus calles, noventa y cinco, y las gotas de sudor caigan al suelo, noventa y seis, cerca de los mocasines, noventa y siete, sin imaginar, sin poder imaginar, que no muy lejos, noventa y ocho, en otra habitación, noventa y nueve, un gordo hilvana su discurso, y cien, cien planchas, ante un grupo de sólo seis personas.

…Porque la Patria necesita de actos como estos para desterrarle el comunismo de sus propias entrañas, dice el gordo, y se felicita en silencio por lo buena que le ha quedado la frase, es una lástima que el grupo sea tan pequeño, sólo somos siete, siete gatos, pero mejor así, piensa, mientras menos seamos toca más de pan y de gloria, otra buena frase, pero no la puedo decir. Miren, señores, repito el plan, que ya nos coge tarde, llega el chofer a recoger al tipo, parquea al frente, se baja como siempre a tomar café con el custodio, aparece entonces nuestro camión en la calle, les tapamos la vista, yo aprovecho y pego el material bajo el carro diplomático, entonces usted (señala al de los espejuelos), con los ojos bien abiertos espera a que se monten, los seguimos y cuando estén en Franklin Delano Roosevelt Drive (vuelve a señalar al de los espejuelos), usted aprieta el aparato y pum, adiós muchachos, compañeros de mi vida. Después nos perdemos a donde cada cual sabe y yo hago la llamada a la prensa. ¿Alguna pregunta?

Sudoroso, Félix mira el reloj despertador. Hora de un buen baño, piensa. Hora de un buen baño y de partir al mundo. Pero antes abre la gaveta y tantea una agenda, comprueba la fecha de una próxima actividad cultural en Casa de América y vuelve a guardarla. Entonces ve la pistola, la toma en sus manos, la contempla unos instantes guardada en el nailon, engrasada, como si fuera un objeto museable, y se dice: Por más que lo intento, muchacha, no me sirves para llevarte de paseo por la ciudad, mejor continúas tu vida así, engavetada. Vuelve a colocarla donde estuvo, se pone de pie, silba al compás de la música del radio y camina hacia el baño. La ducha de agua caliente resta sudor al cuerpo en la medida en que cae. Félix silba, Félix canta, Félix piensa en tía Eva mientras se enjabona, coño, hace rato que no voy por allá. Te está haciendo falta un buen arroz con pollo, hombre soltero. Cuando tenga un chance la llamo y de paso le llevo una revista.

El carro diplomático parquea frente a la residencia del embajador de Cuba ante Naciones Unidas. La calle, repleta de automóviles, permite poco espacio para estacionar. Algunos carros detienen la marcha, dejan jóvenes que apenas se despiden, y luego continúan. Los muchachos se saludan entre sí, varios entran a la escuela, pero otros, la mayor parte, prefieren merodear por el área cercana mientras les quede tiempo. El chofer del carro diplomático mira hacia la entrada de la residencia, no ve a nadie en la puerta. Luego mira el reloj. Aún es demasiado temprano. El custodio de la residencia se asoma. Hace señas. El chofer comprende. Un trago de café cubano. Nada como una buena taza de café. El chofer baja del carro, lo deja encendido y camina hacia la entrada. Antes mira hacia atrás un par de veces. Entra. Un camión perteneciente a Losada Fernández, según los anuncios, aparece en la esquina, avanza apresurado, se detiene un instante, un mínimo instante, frente a la residencia del embajador. Tiempo ideal para que el gordo baje agazapado, sin que nadie lo note, como culebra en plena selva de carros, y pegue el explosivo bajo el tanque de gasolina del auto diplomático. Todo perfecto. Como lo desearon. Ahora sólo falta esperar el regreso del chofer con el sabor del último café de su vida entre los labios, junto a Raúl Roa Kourí, embajador de Cuba ante la ONU.

Ambos salen de la residencia. El custodio cubano, como siempre, los ve partir, muy lejos de imaginar que el de los espejuelos junto al gordo, desde un auto aparcado a varios metros, ahora con un detonador en la mano, también lleva unos seis meses viéndolos partir, pero con una simple diferencia en la finalidad: desean que este 25 de marzo sea la última vez. Esperarán a que salgan calle arriba, que lleguen a la Franklin Delano Roosevelt Drive, que se sientan cómodos en plena vía, y cuando menos lo esperen: Pum. Todo es cuestión de tiempo.

El carro diplomático trata de salir de entre los tantos carros como siempre. Maniobra difícil. Vamos, acaba de salir. El de los espejuelos suda por lo mal que le cayeron los camarones de anoche, pero el gordo, aunque no come camarones, suda copiosamente también. Vamos, acaba de salir. El chofer maniobra sin saber que va camino a la muerte. El embajador de Cuba ante Naciones Unidas observa la maniobra acostumbrado a las calles neoyorquinas repletas de carros, pero con su pensamiento muy lejos de allí. Vamos, acaba de salir. El custodio comienza a encender el Popular de uno sesenta que le acabó de regalar el chofer que ahora maniobra. Vamos, acaba de salir. El gordo tamborilea sobre el timón. El de los espejuelos no quiere pensar más en camarones en salsa. Vamos, acaba de salir. Al fin el chofer, girando el timón lo más que puede, tomando las mayores precauciones, sale. No sin antes tropezar con el carro delantero. Tropieza y algo cae. ¿Qué fue eso?, pregunta el embajador. ¿Qué fue eso? El carro diplomático se detiene a un par de metros. El custodio corre hacia allí. El chofer se baja. El de los espejuelos tiene el detonador en sus manos. Todo depende de sus manos. Suénalo aquí mismo, grita el gordo. Esto parece una bomba, dice el custodio. Parece no, dice el chofer, es una bomba. Dale que están cerca, suénalo aquí mismo. No. Dale, cojones. No, que hay muchachos. Cojones. Esos malditos chiquillos están cerca. El custodio corre con la bomba hacia la esquina. Demasiado cerca. Pendejo. No seas pendejo, dame acá. No, dije que no. El chofer corre hacia el embajador. Bájese del carro, parece que nos pusieron una bomba. El embajador camina con el chofer hacia la residencia. Llama a la gente nuestra enseguida. El custodio, nervioso, echa la bomba en un latón de basura. Y llamen a la policía. Vámonos pa’l carajo, grita el gordo. El custodio corre hacia la residencia. Protejan a las mujeres y a los niños. Otro custodio de la vecindad observa cómo el custodio ha echado algo extraño en el latón más próximo a su área. Baja, registra y ve el artefacto. Lo toma y, sin pensarlo mucho, camina con prisa hacia una esquina más distante, llega a otro latón, mira hacia ambos lados, y lo echa. El gordo y el de los espejuelos discuten. Las cosas salieron mal en el último momento, carajo. Un plan de seis meses. ¿Dónde está la bomba?, pregunta Néstor García, consejero de la Misión de Cuba ante Naciones Unidas. La puse en aquel latón, dice el custodio. Vamos a ver. Llegan varios carros de policía de la zona. Pero en el latón no hay nada. ¿Qué pasa con ustedes?, pregunta el otro custodio. Aquí había una bomba. ¿Una bomba? Sí, una bomba. Yo la puse en el otro latón, en aquel de allá. Todos corren. Cuando llegan al latón de basura tampoco está la bomba. ¿Dónde puede estar la maldita bomba? Alguien se adueñó de ella en un instante, pero, ¿quién? El camión de la basura está en la otra cuadra. Con su equipo automático descarga latones después que los tres trabajadores los revisan. Los basureros. La tienen los basureros. Néstor corre, los dos custodios corren. Los policías corren. El de los espejuelos se baja del carro, quiere preguntar qué pasó, cerciorarse del fracaso por sus propios ojos. ¿Aquí qué pasó? Parece que pusieron una bomba, responde un profesor de la escuela. El de los espejuelos vuelve junto al gordo. Nos vamos. Néstor, los custodios y los policía corren. El camión de basura está a punto de marcharse. Llegan justo cuando se va. Necesito que me devuelvas eso, le señala Néstor al chofer del camión. Pues puedes creer que no, forastero, advierte el otro. Necesito que me lo devuelvas ya. Pues no, repite increpante el chofer desde una cabina repleta con fotos de mujeres desnudas, nosotros lo vimos primero que tú, y eso es ley en cualquier ciudad, forastero. Y si te dijera que es una bomba. ¡Una bomba? Sí. Tendrás que demostrarlo. Pégala ahí, Néstor le señala a la cabina. El chofer queda sorprendido, muy sorprendido, al ver que el artefacto queda totalmente imantado a los senos de una de aquellas mujeres. Baja como un bólido. Una bomba, una bomba, grita y corre, corre y grita, junto a los trabajadores, retirándose bien lejos del camión.

La tarde del 11 de septiembre, apenas seis meses después del tremendísimo fracaso en que se convirtió el atentado al canciller cubano, el propio diplomático Félix García estaba muy lejos de imaginar que se vería envuelto en otro mortal incidente. Invitado, como tantas veces, a cenar en casa de la tía Eva, primero pasaría por la Misión a recoger a la esposa y a las niñas de Néstor García (para algo llevamos el mismo apellido, le dijo Félix en la mañana al consejero), pero al llegar (perdónenme, me compliqué en el aeropuerto), encontró que ya el propio Néstor las montaba en un carro para llevarlas él mismo: no te preocupes, Félix, le dijo, te esperamos en casa de tía Eva, y no te demores mucho que anunció arroz con pollo.

El gordo y el de los espejuelos, por su parte, acababan de apostarse muy cerca de la misión diplomática, luego de haberle perdido el rastro a un par de funcionarios cubanos, según declaró el de los espejuelos, unos meses después, ante el detective del FBI que atendía el caso. Estábamos bastante frustrados, dijo, todo nos salía mal y había que hacer algo. Entonces vieron salir a Félix completamente solo en un auto. Dale, vamos a seguirlo, dijo el gordo, que ese peje menor nos va a llevar hacia los pejes grandes. Quién quita que nos encontremos con el mismísimo canciller.

Félix García comprendió que lo estaban siguiendo cuando entró al garaje. Entonces desistió de ir directo a la casa de tía Eva, al menos no hasta que lograra evadirlos. Ya había pasado por la tintorería, ya había regalado un par de revistas Bohemias a los dueños y se había cambiado de ropa en la propia tintorería para ganar tiempo. Vamos, muchacho, muéstranos el camino, se repetía el gordo mientras esperaba a que el pisicorre Ford de ocho cilindros de Félix saliera del garaje. Las cosas no le podían seguir saliendo mal al grupo. Nadie los legitimaba. Nadie ponía un kilo para la causa. Todo era fracaso tras fracaso, pensó. La bomba para Castro en Nueva York el año pasado fue un fracaso. La del canciller, otro fracaso. Necesitamos una acción que demuestre al mundo que estamos vivos y actuantes. No basta con meter el virus del dengue hemorrágico en Cuba, cosa de la que se enorgullece demasiado este pendejo (y miró al de los espejuelos con asco). No. Son necesarios otros golpes, que corra la sangre, que sientan el pánico, que les cueste trabajo salir, que los comunistas y todos sus simpatizantes sepan que esta lucha no es juego. Vamos, muchacho, llévanos al queso. Vamos.

Félix García comenzó un zigzagueo por las calles de Nueva York, tratando de burlar el seguimiento. No podía llegar a casa de tía Eva con ellos detrás, tampoco quería volver a la misión, todo era cuestión de evadirlos, de doblar bien la esquina inesperada como en cualquier película. Ese 11 de septiembre estuvo muy lejos de imaginar que terminaría su vida. En la mañana, junto a varios compañeros de Chile, había conmemorado la resistencia del presidente Salvador Allende ante el golpe de Estado terrorista que emprendiera Pinochet, y ahora, en plena tarde, cruzaba con su Ford diplomático muy cerca de las inmensas torres gemelas. No era la primera vez que se sentía perseguido. Perseguir e injuriar era un jugoso negocio para algunos. Félix miró las revistas, miró las carpetas, tamborileó sobre el timón cuando detuvo su auto ante el semáforo. Recordó que también debió tener una pistola cerca, su pistola, la muchacha que nunca compartía sus recorridos por aquella ciudad porque la prefería en la gaveta, engrasada, como objeto museable y no como objeto de muerte. Entonces sintió que le golpeaban en el carro, que le gritaban algo, bajó el cristal de la ventana, el recoño de la tuya, gusano de mierda, respondió, como el mejor de los gritos posibles, y sólo pudo ver que un arma lo apuntaba.

Jagüey Grande, julio de 2002
Nota: El cuento narra el primer asesinato en Estados Unidos de un diplomático acreditado en Naciones Unidas: 11 de septiembre de 1980.