La línea más conservadora se hace escuchar en la segunda reunión del Grupo de Tareas de Internet en Washington.

Dominio Cuba
Ilustración: Aldo Cruces
Por Rosa Miriam Elizalde
El Grupo de Tareas de Internet para Cuba del Departamento de Estado, reunido por segunda vez desde su primer encuentro en febrero, terminó sin acuerdo. La línea dura, que exige más dinero del contribuyente para acabar como sea con el gobierno revolucionario, se enfrentó a la de los cínicos, que quieren lo mismo, pero llevándose por delante todo criterio moral y con la compensación del mercado.
Del encuentro el pasado miércoles en Washington ha trascendido la indignación del jefe de la gubernamental Oficina de Transmisiones para Cuba de Estados Unidos, Tomás Regalado. El ex alcalde de Miami dijo a cuanto periodista se le atravesó en el camino estar totalmente en contra de que las empresas estadounidenses de telecomunicaciones tengan intercambios comerciales con el gobierno cubano, aunque sea para clavarle un puñal por la espalda.
Regalado calificó de “inaceptables” que “ciertos elementos” que integran la comisión, solicitaran al gobierno de EEUU “que aliviara unas partes del embargo a fin de que Cuba tuviese acceso a infraestructura de Internet”. Con él, otros duros se apuraron en declarar más o menos lo mismo, y dieron por sentado que ese punto de vista se impuso frente a los que promueven la vía negociadora con La Habana.
No es nueva esta pelea entre los duros y los cínicos por la “democratización” de Cuba vía Internet. Ambos grupos alternan sus proyectos de subversión y ya va siendo una regularidad que cuando los ultraconservadores logran imponer sus estrategias para Cuba en el ciberespacio, es porque el gobierno de Estados Unidos ha pasado a la defensiva. Apenas se percibe en la Casa Blanca posibilidades de desarrollo en la isla con el empleo de las llamadas nuevas tecnologías, termina la retórica del Tío Sam bondadoso que pacta hasta con el diablo para mejorar “el acceso a la libre información”, y la mano dura del bloqueo tecnológico se cierra amenazadoramente.

Dominio Cuba
Ilustración: Aldo CrucesPor Rosa Miriam Elizalde
El Grupo de Tareas de Internet para Cuba del Departamento de Estado, reunido por segunda vez desde su primer encuentro en febrero, terminó sin acuerdo. La línea dura, que exige más dinero del contribuyente para acabar como sea con el gobierno revolucionario, se enfrentó a la de los cínicos, que quieren lo mismo, pero llevándose por delante todo criterio moral y con la compensación del mercado.
Del encuentro el pasado miércoles en Washington ha trascendido la indignación del jefe de la gubernamental Oficina de Transmisiones para Cuba de Estados Unidos, Tomás Regalado. El ex alcalde de Miami dijo a cuanto periodista se le atravesó en el camino estar totalmente en contra de que las empresas estadounidenses de telecomunicaciones tengan intercambios comerciales con el gobierno cubano, aunque sea para clavarle un puñal por la espalda.
Regalado calificó de “inaceptables” que “ciertos elementos” que integran la comisión, solicitaran al gobierno de EEUU “que aliviara unas partes del embargo a fin de que Cuba tuviese acceso a infraestructura de Internet”. Con él, otros duros se apuraron en declarar más o menos lo mismo, y dieron por sentado que ese punto de vista se impuso frente a los que promueven la vía negociadora con La Habana.
No es nueva esta pelea entre los duros y los cínicos por la “democratización” de Cuba vía Internet. Ambos grupos alternan sus proyectos de subversión y ya va siendo una regularidad que cuando los ultraconservadores logran imponer sus estrategias para Cuba en el ciberespacio, es porque el gobierno de Estados Unidos ha pasado a la defensiva. Apenas se percibe en la Casa Blanca posibilidades de desarrollo en la isla con el empleo de las llamadas nuevas tecnologías, termina la retórica del Tío Sam bondadoso que pacta hasta con el diablo para mejorar “el acceso a la libre información”, y la mano dura del bloqueo tecnológico se cierra amenazadoramente.