Por Daily Sánchez Lemus
Buena Fe ha lanzado en su nueva producción discográfica un tema que define como diálogo entre generaciones: La Tempestad. Silvio Rodríguez, el aprendiz eterno, conversa con Israel y Yoel, en lo que simboliza los sitios por los que transitan las relaciones hoy día entre la juventud cubana y sus mayores, entre la historia y el futuro que cada día se piensa y se hace.
En medio del contexto que nos ha tocado vivir figura también el momento de relevo más delicado y comprometido y que genera ya en los descreídos expectativas: en 2018 se elegirá a un presidente cubano que no será parte de la llamada generación histórica cubana.
El sistema cubano, pensado desde nuestra historia, realidad y nuestros intereses, no necesita de sumas cuantiosas para llegar a un parlamento que apostará siempre por la representación de todos los cubanos, y por escuchar lo que cada cual tiene que decir. La patria de Martí, para todos, con la confianza de ser lo suficientemente fuerte y capaz para sostenerse a pesar de las tempestades. Así se vive la realidad de estos días de rendiciones de cuentas que deberán ser mejores, y los festejos por 55 años de una organización juvenil que también se empeña en ser lo que amerita su instante. Todos conscientes de lo que tenemos y lo que falta… pero siendo nosotros los protagonistas.
Del otro lado esperan –porque han tenido que hacer eso siempre: esperar que el tiempo haga lo que ellos hubieran querido hacer- que en 2018 con las elecciones de un nuevo Presidente del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba, comience “al fin” el cierre del propio proceso revolucionario. Si antes se extendían los ataques con la matriz de que los máximos dirigentes cubanos eran longevos y ello constituía una limitación, y se atacaba la democracia por su permanencia en puestos legítimamente elegidos por el pueblo con su sistema de elecciones, si se esgrimía como debilidad de la Revolución Cubana la ausencia de jóvenes en el poder ¿de qué se valdrán ahora para criticarla?