Por: Fabián Escalante

Daniel Ortega. Foto: Reuters.
En abril del año en curso, los cintillos de los periódicos y medios informativos mundiales reportaron el estallido de una “revolución” en Nicaragua contra el gobierno del Frente Sandinista encabezado por el comandante Daniel Ortega.
Hasta entonces y por 11 años, el gobierno de ese país, legítimamente electo, en sufragios supervisadas por organismos regionales, había ejecutado un amplio proyecto para reducir la pobreza, insalubridad y analfabetismo existente, también numerosos programas sociales en beneficio de la población rural y urbana. Carreteras, caminos, acueductos y un amplio sistema eléctrico fueron construidos y un sólido frente social, con la participación de los sindicatos, los empresarios y el Estado reguló las relaciones económicas y políticas entre ellos, priorizando el beneficio de los sectores pobres y desprotegidos del país.
La seguridad ciudadana proporcionada por una policía y un ejército (formados en la guerra librada contra el Imperio) han combatido sistemáticamente al tráfico de drogas y a las maras regionales, proporcionado una seguridad no existente en ninguno de los países del aérea y probablemente de otros confines del continente.
La diversidad de corrientes políticas y religiosas y una libertad de palabra y reunión, expresada en numerosos medios de prensa, televisivos y radiales, caracterizaron estos años de gobierno. En la Asamblea Nacional están representadas todas las corrientes políticas que obtuvieron el voto popular, las que aportaron al periodo trascurrido un balance necesario para el desarrollo económico sostenido que el país experimentó, materializado en el crecimiento del 4% anual del PIB.
Daniel Ortega. Foto: Reuters.
En abril del año en curso, los cintillos de los periódicos y medios informativos mundiales reportaron el estallido de una “revolución” en Nicaragua contra el gobierno del Frente Sandinista encabezado por el comandante Daniel Ortega.
Hasta entonces y por 11 años, el gobierno de ese país, legítimamente electo, en sufragios supervisadas por organismos regionales, había ejecutado un amplio proyecto para reducir la pobreza, insalubridad y analfabetismo existente, también numerosos programas sociales en beneficio de la población rural y urbana. Carreteras, caminos, acueductos y un amplio sistema eléctrico fueron construidos y un sólido frente social, con la participación de los sindicatos, los empresarios y el Estado reguló las relaciones económicas y políticas entre ellos, priorizando el beneficio de los sectores pobres y desprotegidos del país.
La seguridad ciudadana proporcionada por una policía y un ejército (formados en la guerra librada contra el Imperio) han combatido sistemáticamente al tráfico de drogas y a las maras regionales, proporcionado una seguridad no existente en ninguno de los países del aérea y probablemente de otros confines del continente.
La diversidad de corrientes políticas y religiosas y una libertad de palabra y reunión, expresada en numerosos medios de prensa, televisivos y radiales, caracterizaron estos años de gobierno. En la Asamblea Nacional están representadas todas las corrientes políticas que obtuvieron el voto popular, las que aportaron al periodo trascurrido un balance necesario para el desarrollo económico sostenido que el país experimentó, materializado en el crecimiento del 4% anual del PIB.