Por: Elier Ramírez Cañedo

Ofenda floral al Apóstol por parte de Juan José Arron – fallecido y destacado profesor de la Universidad de Yale, fundador de LASA- y Mariana Gastón, en diciembre de 1978. Foto: Archivo de Maura Juanpere
Ofenda floral al Apóstol por parte de Juan José Arron – fallecido y destacado profesor de la Universidad de Yale, fundador de LASA- y Mariana Gastón, en diciembre de 1978. Foto: Archivo de Maura Juanpere
El contexto y los móviles del Diálogo
Cualquier estudio que se proponga abordar la política de los Estados Unidos hacia la Revolución Cubana, debe tomar en cuenta el papel de la comunidad de origen cubano en ese país, pues esta ha tenido hasta hoy niveles de influencia para nada despreciables en la toma de decisiones de Washington con relación a Cuba. Pero ese papel ha correspondido generalmente a la extrema derecha de esa comunidad que, al mismo tiempo, ha sido utilizada como una pieza funcional de las distintas administraciones estadounidenses en su política agresiva contra la Isla. Sin embargo, durante la administración de James Carter (1977-1981), la extrema derecha de la comunidad no tuvo la fuerza, el nivel de organicidad, ni el respaldo del gobierno de los Estados Unidos, que tendría después al llegar Ronald Reagan a la Casa Blanca (1981-1989). De esta manera, durante los años del mandatario demócrata la extrema derecha de la comunidad cubana en los Estados Unidos no sería la única con un rostro público, pues también iría ganando espacio una tendencia favorable a la normalización o a la mejoría de las relaciones con su patria de origen.