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lunes, 10 de diciembre de 2018

A 40 años del primer diálogo con la emigración

Por: Elier Ramírez Cañedo



Ofenda floral al Apóstol por parte de Juan José Arron – fallecido y destacado profesor de la Universidad de Yale, fundador de LASA- y Mariana Gastón, en diciembre de 1978. Foto: Archivo de Maura Juanpere 

El contexto y los móviles del Diálogo

Cualquier estudio que se proponga abordar la política de los Estados Unidos hacia la Revolución Cubana, debe tomar en cuenta el papel de la comunidad de origen cubano en ese país, pues esta ha tenido hasta hoy niveles de influencia para nada despreciables en la toma de decisiones de Washington con relación a Cuba. Pero ese papel ha correspondido generalmente a la extrema derecha de esa comunidad que, al mismo tiempo, ha sido utilizada como una pieza funcional de las distintas administraciones estadounidenses en su política agresiva contra la Isla. Sin embargo, durante la administración de James Carter (1977-1981), la extrema derecha de la comunidad no tuvo la fuerza, el nivel de organicidad, ni el respaldo del gobierno de los Estados Unidos, que tendría después al llegar Ronald Reagan a la Casa Blanca (1981-1989). De esta manera, durante los años del mandatario demócrata la extrema derecha de la comunidad cubana en los Estados Unidos no sería la única con un rostro público, pues también iría ganando espacio una tendencia favorable a la normalización o a la mejoría de las relaciones con su patria de origen.

Fidel en el Diálogo del 78: “nos sentiremos siempre satisfechos de este esfuerzo que en común hemos realizado”




Por: Fidel Castro Ruz




Asistentes al diálogo de 1978 aplauden a Fidel. Foto: LASA



Palabras del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, al finalizar la Segunda Reunión celebrada el 8 de diciembre de 1978 con miembros de la comunidad cubana en el exterior

Ya se firmó todo, ¿no?

Decía, que quiero que me excusen por no hacer un discurso formal, protocolar, para terminar esta reunión. Solo quiero decirles que estamos conscientes todos, de que hemos trabajado duro, tesoneramente, para alcanzar estos resultados. Y estamos conscientes también, de que no era tarea fácil. Y nosotros sabemos perfectamente bien, que ustedes han tenido que enfrentar incomprensiones, incluso riesgos.

La vez anterior dije que habían tenido el valor de enfrentar esos riesgos. Creo que para cada uno de ustedes es una importante prueba de valentía moral. Yo también a veces veo un periódico de esos que se editan allí, a veces he visto alguno que otro casete de las cosas y comprendemos perfectamente bien que amargo es a veces enfrentarse a una tarea como esta, dentro de ese clima.

Pero si no fuera difícil en ese sentido, creo que no tendría ningún mérito lo que ustedes han hecho. Se bien que es difícil y que se necesita convicción, se necesita decisión para desafiar todas esas apariencias, porque se tratan de apariencias, todos esos fuegos artificiales, que los enemigos de este esfuerzo han realizado. Como sé que es difícil, que eso requiere valentía, por eso aprecio muchísimo el mérito de ustedes.